MurrietaLabs — Software a la medida | Desarrollo con IA La era del software desechable — MurrietaLabs
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ES Provocación 7 de marzo de 2026 MurrietaLabs

La era del software desechable

Algo interesante está pasando con el software. Se está bifurcando en dos categorías que antes no existían. Por un lado, software que debería ser desechable. Por otro, software que absolutamente no debería serlo. Y la IA está haciendo que la línea entre ambos sea cada vez más difícil de ver.

Empieza por lo bueno. La idea de software desechable es, en muchos contextos, brillante. Necesitas un script para migrar datos de un sistema a otro. Un prototipo para validar una idea con usuarios antes de invertir en ella. Una herramienta interna que resuelve un problema de esta semana y probablemente no exista el mes que viene. Para todo eso, la IA es espectacular. Generas, usas, tiras. Sin ceremonias.

El software desechable no es software malo. Es software honesto sobre su propia vida útil.

El problema empieza cuando esa misma mentalidad se filtra hacia los sistemas que no son desechables. Los que procesan pagos. Los que manejan datos de usuarios. Los que coordinan logística. Los que, si fallan a las 3am, despiertan a alguien.

Y se filtra porque la experiencia de construir con IA se siente igual en ambos casos. El mismo flujo. La misma velocidad. La misma satisfacción inmediata de ver código funcionando en minutos. Tu cerebro no distingue entre “acabo de generar un prototipo rápido” y “acabo de generar la base de un sistema crítico”. Pero la diferencia entre esos dos actos es enorme.

Un prototipo generado con IA que tiene edge cases sin manejar no es un problema. Es el punto --- estás explorando, no construyendo para producción. Pero un servicio de facturación generado con la misma prisa, con las mismas esquinas cortadas, desplegado con la misma confianza… eso es una bomba de tiempo.

Veo un patrón que se repite. Un equipo usa IA para construir un MVP rápido. Funciona. El demo impresiona. Alguien decide que el MVP es el producto. Se despliega a producción sin la reescritura que todos saben que necesita, porque reescribir se siente como ir hacia atrás. Seis meses después, cada cambio tarda tres veces más de lo que debería. Nadie entiende completamente cómo funciona el sistema. Los bugs aparecen en lugares inesperados. El software desechable se convirtió en infraestructura, y nadie tomó la decisión consciente de que eso pasara.

La solución no es dejar de generar software rápido. Eso sería como argumentar que no deberías usar notas adhesivas porque no son documentos permanentes. Las notas adhesivas son geniales. El error es construir la contabilidad de tu empresa sobre notas adhesivas.

Lo que necesitas es una distinción clara y explícita. Antes de escribir la primera línea (o el primer prompt) la pregunta debería ser: ¿esto es desechable o es infraestructura? La respuesta cambia todo. Cambia cuánto inviertes en tests. Cambia si te importa la legibilidad del código o no. Cambia si documentas las decisiones de diseño. Cambia si piensas en cómo se va a mantener esto en dos años.

Para lo desechable: genera rápido, no te preocupes por la perfección, usa lo que funcione, tíralo cuando deje de servir. No hay nada malo en eso. De hecho, resistirse a crear software desechable es su propio tipo de error: overengineering para algo que no lo merece.

Para la infraestructura: la velocidad de generación inicial es irrelevante. Lo que importa es la velocidad de evolución a lo largo de meses y años. Un sistema que generas en una tarde pero que tarda una semana en cada modificación posterior no es rápido. Es la definición de deuda técnica acelerada.

La IA hace que generar software sea casi gratis. Pero mantener software sigue costando exactamente lo mismo que siempre. Ese delta, entre el costo de creación y el costo de mantenimiento, es donde viven los desastres.

La madurez de un equipo de ingeniería en 2026 no se mide por qué tan rápido puede construir. Se mide por qué tan bien distingue entre lo que merece ser efímero y lo que merece ser sólido. Entre lo que se genera y se tira, y lo que se diseña y se cuida.

El software más caro que vas a escribir este año es el que construiste como desechable y trataste como permanente. Y con la IA haciéndolo tan fácil de construir, esa trampa nunca ha sido más seductora.